En un siglo XXI marcado por el minimalismo, los espacios abiertos y con personalidad propia, la regla del menos es más, el querer aprovechar al máximo la luz natural y el espacio disponible… en este artículo vemos cómo eran los pisos hace tres décadas, en los años 90.
En la década de los 60 se consolidó el proceso de urbanización de España, una vez estabilizada la economía nacional. Así, el desarrollo industrial impulsó la emigración interior hacia las ciudades, que crecieron rápidamente y se vieron en la necesidad de construir a contrarreloj y de manera rápida y económica alojamiento para los recién llegados.
Con esta premisa, si analizamos cómo eran las viviendas de esa época y que mantuvieron la misma distribución durante muchas décadas posteriores, podemos analizar la vivienda tipo de los años 90 en España.
El 'reinado' de las bajantes
En las viviendas de los 90, ‘mandaban’ las bajantes. Sí, las bajantes marcaron la construcción de obra nueva en nuestro país durante muchos años. Con ello, vemos que en las viviendas de esa época, baño y cocina están siempre muy cerca. Al hacer una única tubería bajante en la misma zona del edificio, todos los desagües tenían que estar juntos.
Era una manera rápida y sin grandes complicaciones de construir. De la misma forma, la insonorización reinaba por su ausencia, las paredes eran tan finas que podías escuchar las conversaciones de los vecinos de manera alta y clara.
Como algo curioso… En muchas casas de nuestro país había ese salón al que sólo se podía entrar en ocasiones especiales (léase Navidad, cuando venían visitas…). En esa estancia había los ‘muebles buenos’, de madera oscura y hechos a medida, con mucha decoración, tapetes y sofás de escay, un material que imita al cuero y que se pegaba al cuerpo en verano.
Gotelé por toda la casa
Y, ¿qué decir del gotélé? Todas las casas de los 80 y 90 tenían gotelé. La razón era simple, el gotelé ayudaba a ocultar las imperfecciones de las paredes. Así, si la pared no era recta o tenía algún desnivel, el uso de gotelé ayudaba a que esa imperfección pasara más o menos desapercibida. Además, era la técnica más económica para cubrir las paredes. Del gotelé nos hemos acordado durante muchos años y… nos seguimos acordando, pues acabar con él no es tarea fácil.
Poca luz y pasillos infinitos
En fin, pasillos infinitos, salones reservados para las visitas y las ocasiones especiales, gotelé, mucho gotelé por toda la casa… Somos muchos los que hemos crecido en los 90 en pisos con unas reglas y peculiaridades que hoy podemos considerar surrealistas y altamente raras. Pero… ¡y qué felices fuimos!